José Antonio Luengo nos comparte recursos para abordar las autolesiones y la conducta suicida en los centros educativos
José Antonio Luengo nos comparte recursos para abordar las autolesiones y la conducta suicida en los centros educativos
Cuando un alumno se acerca a un profesor para contarle que está sufriendo, pueden surgir dudas difíciles de resolver en ese momento. Cómo escucharle, qué información trasladar, a quién acudir dentro del centro o cómo hablar con su familia son cuestiones que requieren preparación y una respuesta coordinada.
José Antonio Luengo reúne materiales sobre estas situaciones en su blog Educación y desarrollo social, donde ha dedicado una entrada al Congreso Internacional de Intervención en Crisis, Conducta Suicida y Autolesiones de AEPSIS. La publicación permite acceder a documentación vinculada a su ponencia y ofrece recursos para profundizar en la prevención y el acompañamiento del alumnado.
Su aportación resulta especialmente útil para quienes trabajan con niños y adolescentes: explica qué puede hacer la comunidad educativa ante el sufrimiento emocional y delimita las responsabilidades que corresponden a los profesionales de salud mental.
Un blog que conecta la psicología con la vida en los centros
En Educación y desarrollo social, Luengo aborda cuestiones como la convivencia, el acoso escolar, el bienestar emocional y las relaciones de los menores con la tecnología. Combina reflexiones con propuestas documentales que permiten ampliar conocimientos sobre los problemas que pueden aparecer dentro y fuera del aula.
Según la información profesional recogida en su propio blog, es licenciado en Psicología y catedrático de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Orientación Educativa. Su trayectoria incluye responsabilidades en el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid y en equipos vinculados a la convivencia y el apoyo socioemocional en los centros educativos. Información profesional y blog de José Antonio Luengo.
La entrada dedicada al congreso incorpora acceso a la presentación y a documentos de apoyo. Entre los materiales facilitados se encuentran una recopilación de referencias sobre salud mental en contextos educativos y un documento elaborado junto con Raquel Yévenes Retuerto sobre el papel del docente ante la sospecha o evidencia de violencia autoinfligida.
Estos recursos ayudan a trasladar una preocupación frecuente —cómo responder cuando un alumno puede estar en riesgo— a cuestiones concretas sobre escucha, comunicación y organización del centro.
Escuchar a un alumno exige tiempo y cuidado
El documento de Luengo y Yévenes, fechado en octubre de 2025, contempla tanto las conversaciones que solicita el propio alumnado como aquellas que inicia un docente al observar cambios preocupantes. Puede tratarse, por ejemplo, de un aislamiento repentino, un sufrimiento aparente o información que han compartido otros compañeros.
Las orientaciones conceden especial importancia al vínculo de confianza. Un alumno puede decidir hablar con un profesor determinado porque se siente cómodo con él, aunque ese profesional no sea su tutor ni forme parte del departamento de orientación.
La primera respuesta debe cuidar esa confianza. El texto recomienda buscar un entorno acogedor, permitir que el alumno se exprese y evitar interrupciones, juicios o sermones. También recuerda que los silencios forman parte de la conversación y que el lenguaje corporal del adulto merece atención.
Pensemos en una situación ilustrativa: una alumna pide quedarse unos minutos después de clase porque lleva días sintiéndose desbordada. Responder deprisa, quitar importancia a lo que cuenta o centrar la conversación en sus notas puede dificultar que explique lo que le ocurre. Escuchar con atención y aclarar sus necesidades permite comprender mejor la situación y organizar los siguientes pasos.
Esa conversación debe tener continuidad dentro de la respuesta del centro. El documento contempla trasladar la información a los profesionales que corresponda según sus funciones y mantener la disponibilidad para colaborar en el acompañamiento.
Detectar dificultades sin convertirlas en etiquetas
Los materiales recogen señales de alarma, factores de riesgo y factores de protección. Su finalidad es ayudar a comprender la situación del alumno y orientar las medidas educativas de cuidado.
Entre las circunstancias que merecen atención aparecen cambios significativos de comportamiento, abandono de actividades habituales, aislamiento o expresiones de desesperanza. Sin embargo, observar una de estas dificultades no permite establecer por sí solo qué está ocurriendo ni anticipar una conducta futura.
Esta cautela es relevante en la prevención del suicidio en adolescentes. El documento advierte de las limitaciones predictivas de los factores de riesgo y sitúa la actuación del centro en una perspectiva educativa y descriptiva. La valoración clínica corresponde a los servicios especializados.
Por ejemplo, si un alumno comienza a faltar a clase y se distancia de sus compañeros, conviene conocer qué ha cambiado y qué apoyos necesita. Atribuirle un diagnóstico a partir de esas observaciones puede desviar la atención de sus circunstancias reales.
Los recursos también destacan elementos de protección sobre los que la escuela puede trabajar: disponer de adultos de confianza, mantener relaciones de apoyo y favorecer el sentimiento de pertenencia. Esto puede concretarse en revisar cómo se integra el alumno en el grupo o acordar quién realizará su seguimiento dentro del centro.
Familias y profesionales: cómo sostener la colaboración
La comunicación con la familia ocupa un lugar destacado en el documento. Recibir información sobre una posible situación de riesgo puede generar preocupación, culpa o desconcierto, y la manera de abordar la conversación necesita tener en cuenta ese impacto.
Luengo y Yévenes proponen explicar los hechos conocidos con sensibilidad, recabar información relevante y aclarar los pasos que se consideran necesarios. También insisten en cuidar la privacidad y acordar una colaboración estable.
La recopilación Materiales de apoyo a la ponencia, de 2026, amplía esta perspectiva. Incluye referencias sobre bienestar emocional, conducta suicida y autolesiones, además de documentación sobre acoso escolar, ciberconvivencia y ciudadanía digital. Reúne guías institucionales, publicaciones científicas y recursos de distintas entidades.
La selección permite profundizar según las necesidades de cada lector. Para el profesorado puede ser útil conocer los procedimientos educativos; para las familias, encontrar materiales de orientación; y para los profesionales, consultar referencias especializadas. Las herramientas clínicas incluidas en la bibliografía requieren el contexto y la formación adecuados para su utilización.
Una aportación al congreso de AEPSIS
José Antonio Luengo participará el jueves 24 de septiembre, de 16:40 a 17:20, en horario de Madrid, con la ponencia «Violencia autoinfligida en infancia y adolescencia: claves para la prevención, detección e intervención en los centros educativos».
El congreso se celebrará los días 24 y 25 de septiembre de 2026, en formato online y con inscripción gratuita. Programa e información del congreso de AEPSIS.
La utilidad de estos materiales está en ayudar a que una conversación difícil encuentre una respuesta organizada. Para un centro educativo, prepararse implica conocer quién debe intervenir, cómo comunicar la información y cómo mantener el acompañamiento cuando sea necesaria atención especializada.
Desde AEPSIS compartimos estos recursos para facilitar el acceso a documentación sobre prevención y cuidado en la infancia y la adolescencia. Quienes deseen consultarlos pueden acudir a la entrada de José Antonio Luengo dedicada al congreso.

