No siempre se habla del cansancio de las familias con la claridad que merece. En la entrevista, Caridad Pérez pone palabras a una experiencia muy frecuente: el desgaste emocional que acompaña a quienes cuidan de forma continua.
Cuando la atención está siempre fuera
En muchas familias, toda la energía se dirige al bienestar del hijo. Eso es comprensible. Sin embargo, cuando todo el foco se pone únicamente en el niño, el malestar de quien cuida puede quedar minimizado. Caridad señala que muchas veces madres y padres aprenden a ignorar lo que sienten porque creen que deben estar disponibles al cien por cien.
El agotamiento también se acumula
Dormir mal, vivir con hipervigilancia, anticipar crisis, organizar el día según las necesidades del niño y sostener emocionalmente a toda la familia puede resultar profundamente agotador. A veces el cansancio no se expresa con grandes palabras, sino con señales cotidianas: irritabilidad, falta de foco, sensación de no llegar a nada o de haberse quedado sin espacio propio.
Nombrar el desgaste ayuda a cuidarlo
Uno de los aportes más valiosos de la entrevista es precisamente este: legitimar el cansancio del cuidador. No para dramatizarlo, sino para reconocerlo. Porque cuando una familia entiende que ese desgaste existe, puede empezar a organizar mejor los apoyos, repartir cargas y buscar espacios de alivio.
Conclusión
El desgaste emocional no significa falta de amor ni falta de capacidad. Significa que cuidar de forma intensa también tiene un coste. Hablar de ello, como propone Caridad, ayuda a mirar a las familias con más comprensión. En AEPSIS creemos que poner luz sobre estas vivencias también forma parte del cuidado, por eso te invitamos a ver la entrevista completa: como cuidar de mi y estar a disposición de mi hijo TEA.

