Reconecta contigo: pequeñas claves para cuidar tu bienestar emocional cada día
Reconectar con el presente: el bienestar empieza cuando volvemos a nosotros mismos
Vivimos rodeados de estímulos. Mensajes que llegan a cualquier hora, tareas pendientes, prisas, preocupaciones, pantallas, compromisos y una sensación constante de que siempre queda algo por hacer. A veces, el día termina y apenas recordamos cómo lo hemos vivido. Hemos respondido correos, cumplido horarios, hecho compras, mirado el móvil y pensado en lo siguiente… pero quizá no nos hemos preguntado ni una sola vez: “¿cómo estoy?”
La intervención de Fernando Pena, presidente de AEPSIS, en el Congreso Mundial de Psicología y Psicoterapia 6.0 giró precisamente en torno a una idea sencilla, pero profundamente necesaria: reconectar con uno mismo. Su conferencia, titulada “Reconecta contigo: el bienestar empieza en el presente”, invita a mirar una realidad muy frecuente: muchas personas no viven exactamente mal, pero sienten que viven lejos de sí mismas.
Reconectar con el presente no significa tener una vida perfecta. Tampoco implica estar siempre bien, pensar en positivo todo el tiempo o evitar las dificultades. Significa, más bien, aprender a detenernos, aunque sea unos minutos, para escuchar lo que sentimos, reconocer lo que necesitamos y volver a habitar nuestra vida con más conciencia.
Vivir en automático: cuando estamos, pero no del todo
Uno de los grandes retos actuales es que muchas personas viven en modo automático. El cuerpo está aquí, pero la mente está en otro lugar: en la conversación de ayer, en la preocupación de mañana, en la lista de tareas pendientes o en aquello que todavía no ha ocurrido.
Podemos estar desayunando mientras revisamos el móvil, caminando mientras pensamos en el trabajo o hablando con alguien mientras nuestra cabeza repasa todo lo que tenemos que hacer después. Poco a poco, esta forma de vivir puede generar una sensación de desconexión. Hacemos muchas cosas, pero sentimos poco contacto real con lo que estamos viviendo.
Reconectar con el presente empieza por algo aparentemente pequeño: darnos cuenta. Notar cuándo estamos actuando por inercia. Observar cuándo respondemos desde el cansancio, la ansiedad o la exigencia. Preguntarnos si estamos viviendo nuestro día o simplemente atravesándolo.
No se trata de juzgarnos por ello. La vida actual nos empuja muchas veces hacia la rapidez y la multitarea. Pero sí podemos aprender a crear pequeños espacios de pausa para volver a nosotros.
Parar también es una forma de cuidarse
En una sociedad que premia la productividad constante, parar puede parecer una pérdida de tiempo. Sin embargo, desde el punto de vista emocional, detenernos puede ser una forma muy importante de autocuidado.
Parar no siempre significa irse de vacaciones, desconectar varios días o hacer grandes cambios. A veces, parar es cerrar los ojos durante un minuto antes de empezar una reunión. Es respirar con calma antes de contestar un mensaje que nos ha molestado. Es apagar el móvil durante la comida. Es salir a caminar sin auriculares. Es reconocer: “hoy estoy cansado” o “esto me está afectando más de lo que pensaba”.
Estos gestos no eliminan los problemas, pero nos ayudan a relacionarnos con ellos de otra manera. Cuando vivimos completamente acelerados, es más fácil reaccionar desde la impulsividad, la irritación o el agotamiento. En cambio, cuando hacemos pequeñas pausas, podemos responder con algo más de claridad.
Una pregunta sencilla puede ayudarnos en el día a día: ¿qué necesito ahora mismo para estar un poco mejor? A veces la respuesta será descansar. Otras, hablar con alguien. Otras, poner un límite, ordenar una tarea, comer con calma o simplemente dejar de exigirnos tanto durante un rato.
Pequeñas claves para reconectar en el día a día
Reconectar con el presente no requiere hacerlo todo perfecto. De hecho, convertir el bienestar emocional en una obligación más puede generar todavía más presión. La clave está en introducir pequeñas prácticas realistas y sostenibles.
Una primera forma de empezar es cuidar los momentos de transición. Al levantarnos, antes de empezar a trabajar, al llegar a casa o antes de dormir, podemos dedicar unos segundos a notar cómo estamos. No hace falta hacer una reflexión profunda. Basta con preguntarnos: “¿qué emoción predomina ahora?”, “¿mi cuerpo está tenso?”, “¿necesito bajar el ritmo?”
También puede ayudar prestar atención a actividades cotidianas que solemos hacer en automático. Ducharnos, preparar un café, caminar por la calle o comer pueden convertirse en pequeños momentos de presencia si intentamos estar realmente ahí. Notar el agua, el sabor, la temperatura, los sonidos o la respiración puede parecer simple, pero nos ayuda a salir del ruido mental.
Otra clave importante es revisar nuestra relación con el móvil. No se trata de demonizar la tecnología, sino de observar cómo nos afecta. A veces recurrimos al teléfono para no sentir aburrimiento, soledad, cansancio o preocupación. Preguntarnos “¿para qué estoy cogiendo el móvil ahora?” puede abrir una pequeña puerta de conciencia.
También es útil crear espacios sin multitarea. Comer sin pantallas, escuchar una conversación sin revisar notificaciones o terminar una tarea antes de abrir otra pueden parecer detalles menores, pero ayudan a reducir la sensación de saturación.
Este mensaje también está muy presente en la trayectoria divulgativa de Fernando Pena, autor de Las 10 claves del bienestar, un libro orientado a comprender y cultivar el bienestar emocional desde pautas sencillas y aplicables a la vida cotidiana.
Cuidar el estado de ánimo empieza por lo cotidiano
Cuando hablamos de mejorar el estado de ánimo, muchas veces pensamos en soluciones enormes: cambiar de vida, tener más tiempo, eliminar todos los problemas o conseguir una motivación constante. Pero el bienestar emocional suele construirse con acciones más pequeñas y repetidas.
Dormir mejor, mover el cuerpo, tener contacto con personas significativas, pasar tiempo al aire libre, ordenar el entorno o permitirnos descansar son aspectos que pueden influir en cómo nos sentimos. No son fórmulas mágicas, pero sí pilares cotidianos que sostienen nuestra salud mental.
También es importante cuidar el diálogo interno. La forma en la que nos hablamos puede acompañarnos o hundirnos más. No es lo mismo decirnos “no puedo con nada” que reconocer “hoy me está costando, necesito ir paso a paso”. La segunda frase no niega la dificultad, pero introduce algo de comprensión.
Reconectar con el presente también implica dejar de vivir permanentemente desde la culpa por el pasado o la anticipación del futuro. Podemos aprender de lo vivido y planificar lo que viene, pero necesitamos algún lugar interno al que volver. Ese lugar suele estar en el presente: en lo que siento ahora, en lo que puedo hacer hoy, en el siguiente paso posible.
Una invitación a volver a ti
A veces, parar y escucharnos nos permite descubrir que llevamos demasiado tiempo sosteniendo malestar, ansiedad, tristeza, agotamiento o una sensación de bloqueo. En esos casos, reconectar con uno mismo no consiste en resolverlo todo a solas, sino en reconocer que quizá necesitamos apoyo.
Buscar ayuda profesional no significa haber fracasado. Al contrario, puede ser una forma responsable de cuidar nuestra salud mental. Hay momentos en los que hablar con un profesional permite comprender mejor lo que nos ocurre, ordenar emociones y encontrar herramientas ajustadas a nuestra situación.
La conferencia de Fernando Pena en el Congreso Mundial de Psicología y Psicoterapia 6.0 nos deja un mensaje especialmente valioso: el bienestar empieza muchas veces cuando dejamos de huir de nosotros mismos y nos permitimos volver al presente.
No siempre podemos controlar lo que ocurre fuera, pero sí podemos aprender a mirar con más atención lo que ocurre dentro. Parar. Respirar. Escucharnos. Revisar cómo nos tratamos. Preguntarnos qué necesitamos. Pedir ayuda cuando haga falta.
Desde AEPSIS seguimos comprometidos con una psicología cercana, rigurosa y humana, capaz de llegar no solo a profesionales y estudiantes, sino también a todas aquellas personas que desean comprenderse mejor y cuidar su salud mental en la vida cotidiana.
Porque reconectar con el presente no es una moda ni una frase bonita. Es una forma de empezar a vivir con más conciencia, más calma y más respeto hacia uno mismo.

