Agnosia visual. “El caso del hombre que confundió a su mujer con un sombrero”

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¿Quién fue el doctor P.?

El doctor P. es el nombre que se le da a uno de los pacientes del neurólogo Oliver Sacks en su libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. Fue un ilustre músico y profesor de la Escuela de Música Local de su ciudad. Acudió al neurólogo derivado de su oculista, ya que él sufría diabetes y le preocupaba tener algún problema en sus ojos. El oculista, tras haberle realizado múltiples pruebas, esclareció que su visión estaba intacta. Sin embargo, el doctor P. presentaba problemas a la hora de reconocer los rostros de sus alumnos familiares o a él mismo, inclusive, confundía objetos y en ocasiones veía caras donde no las había, como un suceso donde confundió a su mujer con un sombrero.

Realmente el doctor P. no era del todo consciente de su afección, solo la gente de su entorno era la que comenzaba a percatarse de sus errores. De hecho, como comentaba anteriormente, comienza a buscar ayuda a causa de ser diagnosticado de diabetes, ya que dicha enfermedad puede ocasionar problemas de vista. Pero entonces, si su vista no fallaba ¿Qué era lo que le estaba sucediendo?

 

Agnosia visual

El doctor P. es un claro ejemplo de agnosia visual. La agnosia visual se caracteriza por ser un trastorno neurológico degenerativo a causa de una lesión en el cerebro. Las personas que la sufren presentan dificultades a la hora de reconocer o interpretar ciertos estímulos visuales, es decir, afectan a la percepción. Una persona con agnosia visual puede ver con normalidad, ya que el funcionamiento de su sistema visual es correcto, pero es incapaz de interpretar o reconocer lo que está viendo.

El neurólogo Sacks, al presentarle una rosa al doctor P., este actuaba como un ordenador, describía su forma, su longitud, pero no era capaz de reconocerla. No fue hasta que la olió que pudo identificarla. También tenía alma de artista, y a través de sus cuadros se observaba detalladamente cómo sus obras comenzaron siendo realistas, desembocando con el tiempo en cuadros abstractos y geométricos. Algo que dejaba entrever su patología, la agnosia visual.

Lo realmente increíble del doctor P. era que, cuando cantaba, era capaz de vestirse y reconocerse a sí mismo. En cambio, si su canto cesaba, se perdía y paralizaba. 

 

Tipos de agnosia visual

Dentro de los tipos de agnosia visual, el doctor P. también padece:

Prosopagnosia: Que hace alusión a la incapacidad de reconocer rostros, y en su caso, en ocasiones, tampoco el suyo propio, algo que recibe el nombre de “asomatognosia”. Cabe recalcar que los pacientes que sufren de prosopagnosia sí que reconocen de manera inconsciente las caras ya conocidas, aunque no lo hagan de manera consciente.

Anosognosia: Término que se emplea para referirse a aquellas personas que no son del todo conscientes de su patología o lesiones (no hay juicio en lo que le está sucediendo), algo que le sucede al doctor P.

Agnosia externa e interna: Puesto que además carece totalmente de realidad imaginativa.

Agnosia visual asociativa: Son pacientes que, aunque puedan describir de manera detallada la forma de los objetos, presentan dificultades a la hora de reconocer los diferentes objetos que describen, como le sucedía con la rosa.

Agnosia visual aperceptiva: Que refiere a la incapacidad de comprender la información visual en un mismo conjunto pese a poseer una gran visión.

 

¿Existe tratamiento para dicha afección?

A pesar de que no existe un tratamiento específico para tratar la agnosia visual, ya que suele ser un proceso degenerativo, los pacientes pueden beneficiarse de ciertas terapias de rehabilitación diseñadas para mejorar las habilidades de percepción y reconocimiento de rostros u objetos.

Estas terapias pueden incluir el trabajo de la memoria, la capacidad de orientación, la mejora de la atención, el entrenamiento de estrategias compensatorias como el uso del tacto o el oído. Estrategias verbales que consisten en ofrecer descripciones habladas de aquello que el paciente trata de percibir, y el uso de características faciales únicas y distinguidas, como una nariz singular, una cicatriz o bigote, como claves a la hora de identificar a las personas.

Por otro lado, el uso de colores, o texturas también pueden resultar útiles a la hora de que el paciente pueda reconocer zonas dentro de la casa, ayudándoles en su día a día. Otras como la logopedia y la terapia ocupacional también pueden ayudar a algunas personas con agnosia visual en su vida diaria.

En el caso del doctor P., sin duda, la música será su mayor estrategia y aliada.

 

¡Un saludo!

Almudena P.L