Las Emociones

 

¿Es bueno o malo experimentar una emoción?

Vale la pena recordar el origen de la palabra emoción, que proviene del latín emotio, término derivado del verbo emovere, que a su vez es la suma de movere (mover) y el prefijo de e-, que significaría, “de”,” desde”, “hacia el exterior”.

Y es cierto, la emoción es lo que nos mueve. Emoción energía en movimiento (e-motion).

Las emociones básicas son: el miedo, la tristeza, la ira, la alegría, la sorpresa, y el asco. Sin embargo, Paul Ekman, psicólogo estadounidense pionero del estudio de las emociones en 1990 incluyo un rango más extenso de emociones positivas y negativas.

¿Para qué nos sirven? 

La emoción es un estado afectivo, ya sea breve o intenso, nos interpela y nos da una información valiosa sobre la situación que estamos viviendo ya sea para adaptarnos o mejorarlo.

Son respuestas psicofisiológicas e involucran nuestro cuerpo y nuestro mundo interior. No son ni buenas ni malas, todas las emociones son útiles.

Ellas nos conectan con el presente, para sanar el pasado y prepararnos para el futuro, cuando logramos reconocerlas en nuestra vida nos hacemos responsables de cada de una de ellas.

Tendemos a darle una mala imagen a las emociones negativas por ejemplo el miedo, que todos lo hemos llegado a experimentar en nuestras vidas en diferentes situaciones, pero ella nos ayuda a afrontar un peligro o protegernos; el asco puede servirnos para evitar lo que nos puede perjudicar en cualquier ámbito. .

Es importante saber que las emociones pueden jugar a nuestro favor o en nuestra contra. La base de cada síntoma, estrés y enfermedad son las emociones y los recuerdos, traumas que están en nuestro subconsciente.

Se considera que las emociones son algo propio a nuestro comportamiento y actividad.

La inteligencia emocional es la habilidad para percibir y expresar las emociones, para comprender y razonar con las emociones de uno mismo y en los demás.