Terapia Cognitivo Conductual (evolución histórica)

Desde que apareció la Terapia Cognitivo Conductual en la década de los 50 del siglo pasado en el que se clasificaba a las personas cuatro categorías (normal, insana o loca, criminal y enferma), ha evolucionado y desarrollado a partir de distintos fundamentos teóricos conductuales.

 

Reflexología rusa

Desde la reflexología rusa existía una única realidad, la actividad neuropsíquica; Sechenov, basaba sus estudios, en reflejos, es decir reacciones a determinados estímulos; los reflejos podían ser condicionales, en base a una conducta antes instaurada o incondicionales que no requieren ninguna experiencia previa. Gracias a este autor empezó a explorarse el aprendizaje como algo modificable y reversible. Desde esta perspectiva, los problemas conductuales se explicaban mediante las leyes de la actividad nerviosa superior.

Para Bechterev (otro autor de la reflexología rusa), los reflejos (asociativos) representaban la unidad importante en la investigación del comportamiento y acuñó el término reflexología para diferenciar el análisis fisiológico de los reflejos; define el término situación ambiental, en la que dependiendo de la situación y fase en la que nos encontramos, nuestro comportamiento será diferente, por tanto, los problemas psicológicos y la forma de enfrentarlos varían según la situación y nuestro mundo interno.

Connexionismo

El conexionismo de Thorndike mantiene la idea de conciencia aunque sin perder de vista la importancia del entorno ni el carácter práctico.
La idea fundamental que expresa la Ley del Efecto es que, si una consecuencia percibida como positiva (y por tanto, satisfactoria) ocurre justo después de una acción, es más posible que esta misma acción vuelva a producirse. Sin embargo, si después de una acción llega un estímulo desagradable o doloroso, las posibilidades de repetir esta acción disminuirían.
Desde esta perspectiva, los problemas psicológicos se ven como una serie de conexiones entre un estímulo y una respuesta, que se fortalecen cada vez que generan un estado satisfactorio para el organismo.

CONDUCTISMO

Sin embargo, desde el conductismo de Watson, se obviaba el estudio de las respuestas fisiológicas; el conductismo debía ser objetivo, utilizando para ello la experimentación animal como método (reflejo condicionado como sustituto de la introspección). Además, desde este fundamento teórico, el objeto de la psicología era la conducta manifiesta por E-R, explicándola en términos E-R del sistema nervioso (conducta verbal como reflejos espinales).

Desde esta corriente, que explica la conducta en términos de acondicionamiento clásico pavloviano, quiso darse con un procedimiento terapéutico para los miedos. La discípula de Watson, Mary Cover Jones, concluyó que las estrategias más efectivas eran asociar el miedo con un estímulo que evocara una respuesta agradable (contracondicionamiento por inhibición recíproca) y la imitación social (modelaje).

A través de esta perspectiva, los problemas psicológicos, como las fobias, inicialmente no se desarrollan de forma específica, sino que paulatinamente las personas se van condicionando hasta que las desarrollan.

NEOCONDUCTISMO

Del neoconductismo surgen varios autores que proponen distintas técnicas para aplicar en la conducta humana; subraya el papel del medio ambiente en el proceso de aprendizaje y la importancia de los métodos para el control de la conducta; de este modo, el medio ambiente actúa como un mecanismo de refuerzo sobre el individuo, tanto en un sentido positivo como negativamente .

Guthrie propuso una técnica para romper hábitos o desaprender conductas mediante la presentación progresiva de estímulos (desensibilización sistemática), o usando el emparejamiento con estímulos que provocan una respuesta incompatible (inhibición recíproca de Wolpe).

Hull introdujo las variables intervinientes entre el E y el R como la fuerza del hábito y el impulso (estado de activación), cuya reducción da lugar al reforzamiento. El hábito se establece por la relación entre una respuesta y la reducción del impulso, que opera como refuerzo. Su teoría unifactoral del aprendizaje defendía que el refuerzo (reducción del impulso) y no la contigüidad era el factor fundamental del aprendizaje.

Hobart Mowrer formuló la teoría bifactorial del reforzamiento, que mantiene la existencia de dos tipos de aprendizaje: el aprendizaje de señales por contigüidad (cond.Clásico), y el aprendizaje de soluciones por reforzamiento (emisión de respuestas voluntarias que reducen los impulsos). La importancia de la teoría bifactorial para la TC es explicar las conductas de evitación que se producen en diversos trastornos, así como el tratamiento de la enuresis con demostrada eficacia.
Desde esta perspectiva los problemas psicológicos se ven influenciados por el medio ambiente y el entorno, influyendo de esta forma en el sujeto, el cual cambiará o no su conducta.

CONDICIONAMIENTO OPERANTE

El condicionamiento operante de Skinner introdujo por primera vez el término Terapia de Conducta en la literatura psicológica. La clasificación que hizo Skinner del aprendizaje estaba basada en los paradigmas de Pavlov y Thorndike. Desarrolló una metodología, el análisis experimental de la conducta, centrado en las relaciones entre comportamiento y estímulos ambientales (sin referirse a constructos inferidos, sólo a relaciones funcionales). Esto dio lugar a un ambientalismo radical que marca el inicio del desarrollo de la Terapia de Conducta en EE.UU. El análisis experimental de la conducta dio origen a la orientación denominada análisis conductual aplicado.
Desde esta perspectiva, los problemas psicológicos se remiten a una actuación del individuo totalmente condicionada por premios y castigos que provienen de sistemas de control externos.

 

 

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